Somos nuestras palabras

Somos las palabras que usamos para definirnos. Aún más, las que usaron otros para definirnos cuando éramos niños. Nuestros pensamientos tienen un papel primordial en nuestra vida. Construimos nuestro día a día de pequeños instantes en los que nuestras palabras tejen las acciones, emociones, y forman un hilo conductor con un equipaje positivo o negativo.

La persona más influenciable con la que hablarás todo el día eres tú…
La persona más influenciable con la que hablarás todo el día eres tú…

Pensar que todo irá bien no hace que vaya bien, pero sí permite poner el foco en todo lo bueno que nos espera. Ayuda a controlar el ánimo y gestionar nuestras emociones, hace que la mente se abra a más posibilidades y sea más creativa. Hace que sepamos ver lo bueno en los demás y que reconozcamos sus aptitudes. Hace que encontremos la forma de darle la vuelta a las situaciones adversas y encontremos belleza en todas partes.  Si creo que soy capaz, me predispongo a serlo. Elijo mirar una parte de mis aptitudes que me permiten serlo. Me siento con fuerzas para ponerme en marcha e intentarlo. Y si me pongo manos a la obra, habré sincronizado todo mi cuerpo para que así sea. Si fallo, repetiré. Hasta que haga falta. Hasta que tenga ganas. Hasta que tal vez, me dé cuenta de que a pesar de que mi objetivo era la cima, la vida me ha llevado al punto anterior para descubrir algo que no hubiese sido posible si no me hubiese puesto a andar.

Si creo que llegaré a la cima tengo más posibilidades de conseguirlo. Si me defino a mí mismo como una persona válida, tengo más posibilidades de llegar a serlo. Si nos amamos con nuestras palabras, nos daremos cuenta de que merecemos ser amados. Nuestras palabras pueden liberarnos. Pueden quitarnos las etiquetas que un día nos pusieron y decidimos cargar. Nos las creímos y empezamos a actuar para hacerlas posibles, para satisfacer a otros, para ocupar el espacio que estaba reservado para nosotros… Aunque a menudo las etiquetas nos las ponemos nosotros mismos y nos limitamos con ellas; las tenemos tan interiorizadas, que no las vemos.

cree en tiDebemos conocernos. Debemos apreciar lo que somos y encontrar lo que nos hace únicos, lo que nos define. No temer a decirlo en voz alta y poder sentir cada palabra de elogio que nos dedicamos. Eso no implica estar ciegos a nuestros errores, los errores son regalos. No significa pensar que lo podemos todo. Solo que no nos rendiremos sin intentarlo al máximo. Que tal vez hay experiencias que pensábamos vetadas y en realidad no lo están. Significa replanteárselo todo y no temer explorar posibilidades. Pensar que merecemos lo que queremos.

También somos las palabras con las que calificamos a los demás. Si le ponemos a otro un apodo humillante, esa persona cumplirá ese propósito aunque no lo sepa, porque nuestra mente, sólo verá esa parte negativa en él. No podemos olvidar que a menudo somos las faltas que encontramos en otros, lo que más nos molesta de ellos, forma parte de nuestro ADN también. Si damos desprecio, acabaremos recibiéndolo. Si no esperas nada bueno de mí, seguramente nunca podré darte nada bueno. Primero porque aunque te lo dé no lo verás, ni apreciarás. Segundo porque al ver tu gesto, ya no querré nunca esforzarme en dártelo… ¿A cuántas personas perdemos así? ¿Cuántas enseñanzas se nos escapan?

No todo el mundo sube a la cima de la montaña, pero todos podemos llegar a la cima de algo. Sencillamente hay que encontrar qué es ese algo que nos hace distintos, esa chispa que brilla en nosotros y que seguramente puede ser muy útil a los demás. Hay muchas cimas. Algunas están a medio camino y otras al final de un sendero pantanoso. Algunas siempre han estado a nuestro lado y no las hemos visto porque pensábamos que eran poco importantes o que no éramos dignos de ellas. A veces, se hace el camino para darse cuenta de que se debe regresar al punto de partida. Y por todos los caminos, nos acompañan las palabras. Esas palabras engendran pensamientos que nos guían. Palabras que nos susurramos cuando estamos cansados y dudamos de seguir, palabras que nos calman ante la incertidumbre, que forman poco a poco una actitud ante la vida. Todos tenemos las nuestras y vale la pena escogerlas bien, tenerlas presentes, porque; somos nuestras palabras.

Artículo publicado por BenSalut en Circ de Tarragona

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