¿Qué pasará si empiezas a ser tú?

Todos tenemos una historia, creemos que es así y que no la vamos a cambiar. Pero hay que apreciar que nuestra historia es tan solo una inducción hipnótica. Su principal intención es apartarte de tu conexión contigo mismo. No es una angustia que debe destrozarse, es una presencia humana que necesita volver a ser conectada. Esto es lo que clásicamente se ha llamado mecanismos de defensa. La persona aprende que no es seguro ser tal y cómo es. Si traigo mi espíritu directamente al mundo, me van a hacer daño, me van a encasillar, se van a reír de mí. Así que mejor desarrollo una máscara que pueda distraer la atención de los demás. Y eso funciona hasta que empieza a romperse. El síntoma representa un fallo en la capacidad de utilizar esa defensa maravillosa.  Hay que enfatizar que estas personas, realmente son los más afortunados, esos que ya no pueden esconderse. Por supuesto uno siente terror, pánico, miedo “¿qué pasara si ya no puedo esconderme?”; Muy buena pregunta, vamos a explorarlo; ¿Qué pasará si traes tu alma directamente al mundo? ¿Qué pasará si empiezas a ser tú?

La primera vez que viviste esa experiencia, no tenías los recursos para permanecer en contacto contigo mismo, te faltaba información, te faltaba entendimiento, te faltaba esa segunda piel. Ese apoyo necesario para que tu esencia, pudiera estar presente en el mundo. Te sentiste amenazado y te caíste, entonces te encerraste en términos de tu ego. Te presentabas cómo te gustaría ser, en vez de como eras en realidad. Curiosamente eso, te alejaba todavía más de esa conexión contigo mismo. Puede que hasta tal vez, te llegaste a sentir cómodo con ello, dijiste; “No es tan malo. Puedo llevar una vida normal”. Puedo hacer un trabajo que odio, llegar a casa, ver la tele, tomarme unas cervecitas, dormirme, levantarme y volver a empezar. ¿No es maravilloso llevar una vida normal?

Algunas personas pueden hacerlo, pueden dormirse y permanecer dormidas, otras no. Joseph Campbell dijo; “A veces subimos la escalera hasta arriba, solo para descubrir, que la hemos colocado contra la pared equivocada”. La pared de las expectativas de los demás.

Llegas arriba y dices; “¡Vaya! no estoy contento, he llegado, he hecho todo lo que tenía que hacer, he intentado ser un buen chico, he seguido todas las reglas, estoy arriba del todo y no soy feliz. ¿Qué pasa?”. Ahí decimos que es bueno dar unos momentos de dignidad a esas personas, unos momentos hasta que ellos mismos puedan decir; “bajo enseguida”.

Baja de la escalera. Esto es lo que intentamos hacer en terapia. Cambiar de ser hipnotizados por la historia para ver si podemos sentir que hay algo más básico. Con ello volvemos a nuestra conexión, a ese contacto primario con uno mismo. Una conexión más profunda que nuestros aprendizajes, es como estar en casa. Es lo que soy. Entonces si viene alguien y te dice; “tú eres raro”, contesta; “gracias a dios, por fin alguien lo reconoce”. Tenemos que ser nosotros mismos, no estar encajando en las expectativas de los demás para que me quieran. Los beneficios es que tu capacidad para amar, para la felicidad, para la productividad, para el buen humor… aumenta muchísimo.

Artículo publicado por BenSalut en Circ de Tarragona

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