El problema es que crees…

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…que tienes tiempo.

El Camino hacia uno mismo

¡Buenos días!

En un día tan señalado como hoy, me hace mucha ilusión poder anunciar la publicación de mi libro junto a mi gran Maestro y amigo Allan Santos; El Camino hacia uno mismo.

Este libro pretende reflejar de la forma más práctica y cercana posible una introducción a la Programación Neurolingüística. Se trata de una recopilación y transcripción de varios cursos de formación Practicioner en PNL, impartidos por Allan Santos. Toda una fuente de sabiduría que se ha intentado plasmar de la manera más fidedigna posible, para que el lector pueda sentir que está viviendo en momento presente todos los aprendizajes y prácticas como si fuera uno más del resto de compañeros.

La PNL es un camino de consciencia, una consciencia en todos los aprendizajes que hemos ido adquiriendo a lo largo de la vida y que definen en gran medida quienes somos, cómo percibimos el mundo y por tanto, cómo actuamos. Por supuesto, esto incluye todas nuestras virtudes, pero también todos nuestros defectos y limitaciones. Mediante la toma de consciencia, la práctica y la experiencia uno puede liberarse de patrones y creencias que limitan nuestra forma pensar y ver el mundo, y por ende, de vivirlo de forma distorsionada.

Este trabajo propone que dentro de nosotros tenemos toda la sabiduría necesaria para estar bien, pero para conectarnos con ella, hay que desaprender todos aquellos aprendizajes que ya no nos sirven, que fueron útiles en su momento, pero a día de hoy limitan nuestra forma de funcionar. El resultado es poder reapropiarse de uno mismo, dejar de tener la energía vital en manos de pensamientos y formas de ser que se han aprendido sobre nosotros mismos y los demás. Y por tanto, vivir de una manera más centrada, más consciente, más acorde con nuestros valores y deseos.

Espero que disfrutéis de este libro tanto o más de cómo lo hemos hecho nosotros al escribirlo y entregarlo al mundo.

¡Feliz San Jordi! ¡Feliz día del libro!

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Camino hacia uno mismo

No te estoy diciendo que será fácil…

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…Te estoy diciendo que valdrá la pena

Tienes todo lo que necesitas

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Para ser fuerte…

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no hace falta levantar mucho peso, con levantar el tuyo, cada vez que caigas, será suficiente.

Artículos de Autoayuda

Hemos hecho una recopilación de Artículos de “Autoayuda” publicados en BenSalut durante estos años.

Esperamos que os guste 😉

10 preguntas que te harán ver la vida de otra manera

El final del año es un excelente momento para hacer un balance, y encarar de otra manera el año próximo. Estas 10 preguntas te ayudarán a reflexionar, ¡y comenzar a ver la vida de otra manera!

 

1 . ¿Vivirías de manera distinta si el promedio de vida fuera de 40 años? 

Ésta es una pregunta que siempre puedes hacerte para saber si vas por el camino correcto. Muchas veces postergamos lo que tenemos ganas de hacer porque simplemente pensamos que vamos a hacerlo más adelante.

Pero viviendo de ese modo, dejando siempre la realización de nuestros deseos para el futuro, corremos el riesgo de perder la oportunidad de hacerlo, y darnos cuenta cuando sea demasiado tarde. Si contestas que sí a esta pregunta, es momento de empezar a vivir de ese modo, ¡en este mismo instante!

2. ¿Haces cosas que no te gustan y te gustan cosas que no haces? 

No te preocupes si contestas que sí a esta pregunta, porque probablemente nos suceda a todos. Siempre estamos más o menos presionados por el sistema y por un estilo de vida en el que nacemos insertos, a hacer determinadas cosas, nos gusten o no. Eso también nos quita tiempo de hacer lo que verdaderamente deseamos.

Si las cosas que te gustaría hacer están a tu alcance, aunque tengas que arriesgarte para conseguirlas, inténtalo ahora. Si haces muchas cosas que no te gustan, piensa cuáles son las menos importantes, y déjalas si puedes hacerlo.

 3. Si la felicidad fuera la moneda nacional, ¿qué tipo de trabajo te haría rico?

Fin de año es un buen momento para plantearte si estás trabajando en aquello en lo que crees, o te estás conformado con lo que estás haciendo. También puede ser que estés a mitad de camino. Cualquiera sea el caso, siempre es bueno ser consciente de ello, para acercarte cada día un poquito más al sueño de trabajar de lo que amas.


4. Si pudieras darle un consejo a un recién nacido, ¿qué le dirías? 

Piensa muy bien esta respuesta. Luego, date a tí mismo ese consejo, y hazte caso. Muchas veces pensamos en cómo haríamos las cosas si pudiéramos empezar de nuevo desde cero, pero no tenemos en cuenta que todos los días son un nuevo comienzo y una oportunidad para comenzar a vivir como queremos.


5. ¿Qué es lo que más te gustaría hacer en la vida y por qué no lo estás haciendo?

Responderte esta pregunta puede darte una hermosa sorpresa: tal vez no haya realmente nada que te impida realizar tu sueño, sino que simplemente no lo estás haciendo. Si descubres que lo que más quieres hacer en la vida está a tu alcance, o al menos intentarlo, ¡no pierdas más tiempo y comienza ahora!

6. Si te dieran a elegir entre perder todos tus recuerdos o no ser capaz de crear nuevos, ¿qué elegirías?

Esta pregunta, como todas las demás, no tiene respuestas correctas ni incorrectas, pero sirve de guía para reflexionar. ¿Te aferras demasiado a tu pasado, como para impedirte vivir cosas nuevas porque prefieres seguir recordando lo que pasó?

Quizás sea momento de dar vuelta la página; el 31 de diciembre es un momento perfecto para hacerlo.

7. ¿Cuál fue tu último error y qué lección aprendiste de él?

Si te cuesta pensar en cuándo fue la última vez que te equivocaste, ten cuidado: tal vez estés teniendo miedo de cometer errores, ¡y no hay error más grande que ése!

Pero si realmente crees que cometiste un error este año, es momento de olvidarte de la culpa. Ya no pienses en lo que pudo haber sido: piensa en lo que aprendiste, y utiliza esa experiencia para que el futuro sea mucho mejor.

8. ¿Qué harías diferente si supieras que nadie va a juzgarte?

¿Hay algo que no estás haciendo porque crees que a alguna persona, o a la sociedad, puede molestarle? Pregúntate si realmente podrías hacerle daño a alguien si lo hicieras. Si la respuesta es no, ¿qué estás esperando?

9. ¿Puedes hacer una lista de cinco cosas que has hecho este año que recordarás para siempre?

Esta pregunta sirve para darte cuenta de que tu año valió la pena. Si haz vivido unos cuantos momentos increíbles, entonces estás bien encaminado. Pero si crees que no… tal vez sea hora de vivir un poco más intensamente, para que el año que viene te deje muchos recuerdos que puedas guardar para siempre en tu memoria.

10. Si no supieras tu edad, ¿cuántos años dirías que tienes?

La edad del cuerpo no se condice siempre con la edad del alma. Una buena forma de reflexionar y hacer un balance del año, es preguntarnos qué edad diríamos que tenemos si no nos conociéramos. ¿Es más o menos de la que realmente cumplimos en el año que termina?

Si te respondes a tí mismo que pareces más joven de lo que eres, es una buena señal, pero también debes pensar si estás aprovechando tu vida y haciendo lo que tenías pensado para este período de tu vida. En cambio, si crees que pareces más grande de lo que eres, debes preguntarte si es por la experiencia de vida, que no debería preocuparte, o si estás demasiado cansado y deberías pensar en relajarte un poco el año que viene.

Luego de esta reflexión, estarás preparado para encarar el año que comienza desde otra perspectiva, enfocado en lo que realmente te importa y te hace feliz. Si realmente tomas estas respuestas como guías para orientarte en tu vida, te sentirás mucho más satisfecho en doce meses, cuando vuelvas a responder estas preguntas.

Fuente: La Bioguia

El primer paso…

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no te lleva a donde quieres ir, pero te saca de donde estás.

¿Y si en lugar de esperar lo creamos ya?

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En lugar de preguntarte cuándo son tus próximas vacaciones, quizá deberías crear una vida de la que no necesites escapar.   bensalut.com

¿Cuál es tú propósito vital?

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Si tú no trabajas por tus sueños…

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…Alguien te contratará para que trabajes por los suyos

El tiempo es limitado e irrecuperable, pero parece que no es bastante motivación para hacer una buena gestión.

Cuando 24 horas no bastan“Voy de bólido”. “Estoy agobiadísimo”. “De trabajo, hasta las cejas”. “Voy de culo”. “Escopetado”. “Estoy liadísimo”. “No paro”… Este abanico de expresiones es cada vez más habitual para explicar el estado vital de la sociedad del siglo XXI. Padres, madres, trabajadores y trabajadoras cuyas agitadas vidas tienen una característica en común: la falta de tiempo.

Es lo que le sucedía a Brigid Schulte, una exitosa periodista de The Washington Post, casada y madre de dos hijos, quien llevaba años inmersa en una frenética carrera contra el paso de las horas. Schulte quería llegar a todo, tanto a nivel profesional y familiar. Un esfuerzo (seguro que conocido para muchos), que la dejaba exhausta: “Sentía que no tenía tiempo, que no hacía bien lo que tenía que hacer y que no atendía a mi familia debidamente… Me sentía culpable”, explicó en una entrevista en la NPR, la radio pública de Estados Unidos, donde detalló como, en su afán de “no destrozar la infancia de mis hijos”, se encontró un día en la cocina, a las dos de la madrugada, preparando cupcakes para la fiesta del colegio de sus retoños. Aquello fue un aviso. Como también la breve anotación en su diario (escrita asimismo a las dos de la madrugada) que rezaba: “Pánico. Me despierto llena de pánico”.

Llegó a un punto en el que Schulte se dio cuenta de que aquella vida era, básicamente, imposible. Sin embargo, en vez de tomarse un descanso, escribió un libro, publicado hace unos meses en Estados Unidos, donde trata de entender por qué las sociedades más desarrolladas, caracterizadas por la abundancia de bienes, carecen de uno de los más básicos: tiempo de asueto, algo que ella misma estaba sufriendo en su día a día. El libro se titula Overwhelmed: work, love and play when no one has the time (Abrumados: trabajo, amor y ocio cuando nadie tiene tiempo), y fue objeto de una extensa reseña en The New Yorker, por parte de la también reconocida periodista Elizabeth Kolbert. A partir de la experiencia personal de su autora, explica que el “ir de bólido” no se da solamente en las grandes ciudades, sino también en localidades supuestamente más tranquilas (como en Fargo, Dakota del Norte, donde Schulte descubrió que hay madres tan estresadas como ella); que las presiones del tiempo se estudian en congresos internacionales y en universidades como Oxford y que las madres trabajadoras son las que más las sufren. “Todavía no tenemos modelos a seguir de lo que es una pareja donde el reparto de tareas es equitativo”, se explayó en la NPR. “Por eso las mujeres cargan con el trabajo en la casa y en el cuidado de los niños, mientras que la esfera de los hombres sigue siendo primordialmente su trabajo fuera del hogar”.

Esto último no es necesariamente una novedad: el reparto del trabajo entre hombres y mujeres en el hogar sigue siendo una cuenta pendiente (y uno de los principales motivos de divorcio). Sin embargo, sí que hay un punto que reseña Schulte en su libro que resulta novedoso: el no tener tiempo, el estar ocupadísimo, se está convirtiendo en un símbolo de estatus. En una nueva manera de competir socialmente. Es quién recibe más watsaps, se pasa más horas en la oficina o viaja más por motivos de trabajo; hace las vacaciones más frenéticas o recorre más kilómetros llevando a los niños a extraescolares. Responder a un ¿cómo estás? con un “liadísimo/a” se ha convertido en una respuesta estándar destinada más a despertar una punzada de envidia que conmiseración. Algo similar sucede con frases tipo: “No tenemos un fin de semana libre hasta enero”, que hoy tienen más connotaciones positivas que negativas.

Un error, porque el estar constantemente liado “sienta mal, muy mal”, asegura Nathalie Lizeretti, psicóloga. “De entrada –enumera– porque genera un estado constante de insatisfacción, además de estrés, ansiedad, sentimientos de soledad, de incomprensión y de aislamiento. De tener muchas cosas entre manos y no cerrar nada. De estar pero no estar. De hacer pero no hacer”.

Un hacer sin hacer cada vez más característico de la trepidante sociedad actual. Otra singularidad que destaca el libro de Schulte es la cantidad de tiempo que la gente pierde pensando en lo que tiene que hacer. Un mecanismo mental que también genera mucho estrés. “Tenemos tendencia a atender lo urgente y lo reciente, y olvidamos priorizar, decidir, valorar qué debemos o queremos atender: es decir, olvidamos o incluso perdemos la capacidad de valorar qué es lo realmente importante”, describe Natalie Lizeretti. Todo ello, resume, “genera de nuevo esa desagradable sensación de insatisfacción: no he cerrado nada de lo que quería cerrar y tengo la sensación de pérdida de control. Voy apagando fuegos sin pararme a pensar si el fuego existe realmente”.

La sociedad del agobio del siglo XXI tiene poco que ver con la sociedad del ocio que, hace casi cien años, predijo John Maynard Keynes. En 1931 este influyente economista británico escribió Posibilidades económicas para nuestros nietos, un breve ensayo donde expresaba su optimismo por el futuro pese al difícil contexto económico de aquel momento histórico. Keynes imaginó que, hacia el 2028, el nivel medio de vida en Estados Unidos y Europa habría aumentado tanto que la gente, con las necesidades básicas satisfechas, no necesitaría trabajar más de quince horas semanales. El resto de su tiempo lo dedicarían al ocio y la cultura. En consecuencia, el reto de la sociedad, con tanto tiempo libre, sería cómo emplearlo.

Keynes acertó en la primera parte de sus predicciones: ni siquiera cien años después de su ensayo el nivel de vida en los países industrializados ha aumentado ostensiblemente. Pero erró en su otra parte de su hipótesis: la gente hoy se siente más agobiada que nunca y el ocio, para muchos, es algo prácticamente inexistente.

¿Qué ha ido mal? En Revisiting Keynes, una recopilación de ensayos editada por Lorenzo Pechi y Gustavo Piga, se dan algunas respuestas. Como que el economista “subestimó el placer que el trabajo proporciona a muchas personas”, para las cuales es una forma de realización vital. No todo el mundo, en definitiva, ansía dejar de trabajar. Tampoco tuvo en cuenta un factor importante de la naturaleza humana: la tendencia a tener más y más bienes. Del último gadget electrónico a los últimos modelos de bolsos y coches… Una insaciabilidad que también se traslada a otros campos, como el afán por vivir nuevas experiencias, cuanto más excitantes, mejor. En definitiva: al tener más y más por hacer y por comprar, cada vez es más raro el dedicarse a cosas inmateriales, como sentarse un ratito a disfrutar del atardecer.

Asimismo, señalan los expertos, Kenyes no tuvo en cuenta una cuestión tan clave como es el reparto inequitativo de esos bienes que iban a ser la base del excedente de tiempo en la sociedad futura. Sin duda, se quedaría espantado si levantara la cabeza y viera como, en este siglo, aumentan la acumulación de riqueza y la brecha entre pobres y ricos (sólo en España son 30 las familias que se reparten gran parte del capital nacional, según la revista Forbes). Incluso en los países más prósperos no todo el mundo tiene las necesidades básicas cubiertas que Keynes predijo.

Sin embargo, algunos investigadores revelan que son precisamente los más ricos los que menos tiempo tienen. En The New Yorker, Elizabeth Kolbert cita el trabajo del estadounidense Daniel Hamermesh, profesor de economía especializado en el uso del tiempo. En su estudio Not enough time? (¿Sin tiempo suficiente?) Hamermesh  asegura que ir agobiado es la maldición de la gente, detalla: “De mediana edad y con un nivel educativo más alto en los países ricos”. Aunque el docente no se compadece de ellos porque, “este agobio, como las largas jornadas laborales, es algo que este tipo de gente o, como mínimo, la sociedad en la que viven, ha sido escogido por ellos mismos”. Sin olvidar, recalca, que aquellos quienes expresaron sentirse más presionados por la falta de tiempo son los que se sienten menos presionados por problemas financieros.

Hamermesh cree que esta coyuntura ha sido desatada, por un lado, por el aumento de las diferencias salariales que ha caracterizado la evolución de la economía en los últimos 35 años. Pero, también, por los incentivos, cada vez mayores, que se dan a los más preparados para trabajar más horas. En cierto modo, es como si el sector más privilegiado de la sociedad hubiera vendido su alma al diablo: trabajo y dinero, mucho dinero, a cambio de muchas horas. Un pacto que conviene a las empresas (donde los empleados más apreciados siguen siendo los que pasan más horas en la oficina y están más disponibles), y que ha generado un aumento de workaholismo: la adicción de los mejor pagados a trabajar muchas horas. “Se podría argumentar que trabajar para cobrar e, incluso, la adicción a las jornadas laborales largas son opciones libres de cada uno”, escribe Hamermesh. Sin embargo, este experto señala que las conductas de estos profesionales y ejecutivos altamente remunerados, adictos al trabajo, “provocan efectos secundarios en la gestión del tiempo de sus subordinados y en el de sus familiares”.

Las nuevas tecnologías, que permiten estar conectados constantemente, están jugando asimismo un papel importante en este déficit de horas que padece la sociedad occidental. Porque aunque teóricamente permiten ahorrar tiempo y desplazamientos, también roban tiempo personal y de ocio. “Salimos a cenar con los amigos y estamos (nosotros y el resto de la mesa, y los de la mesa de al lado) más pendientes de los whatsapps que recibimos de gente que no está allí que de los amigos con los que estamos cenando”, ilustra la psicóloga Nathalie Lizeretti. “En consecuencia, sí hemos salido a cenar, pero ¿hemos disfrutado realmente de la compañía, de la cena, del entorno? No, imposible. Por esto tenemos una constante sensación de insatisfacción, porque no vivimos de forma plena y auténtica las diferentes experiencias vitales”.

Y de este modo, la vida se escurre alrededor de muchos, indiferente a nuestras prisas. Porque, aunque cada vez hayan más y más cosas que hacer, comprar y experimentar, las veinticuatro horas del día siguen inamovibles. Una realidad que provoca un desequilibrio vital y del que, según Nathalie Lizeretti, son responsables tanto factores externos como internos. “Influyen tanto el trabajo y las cada vez más abundantes obligaciones que nos creamos y que nos crean, como el concepto tan distorsionado de nosotros mismos que estamos construyendo”. Porque entre tantas prisas, dice esta especialista, “a menudo no nos planteamos cuestiones tan básicas como quién queremos ser y, por tanto, no nos planteamos si las cosas que hacemos son lo que realmente queremos o no”. Simplemente nos dejamos llevar por la inercia, cada vez más vertiginosa, que nos impide sentarnos a pensar o, simplemente, a descansar.

bensalut.com
Fuente: Lavanguardia

 

¿Cómo protegernos de los pensamientos y sentimientos negativos?

Imagino que recordaréis fácilmente un héroe de la literatura inglesa, Robinson Crusoe. Él ya nos enseñó a protegernos contra los pensamientos y sentimientos negativos. Cuando fue a parar a su isla, indefenso, sin compañeros, sin esperanza de que le salvaran, un sentimiento depresivo le oprimía con fuerza. Pero se dijo a sí mismo; ninguna situación no puede ser tan desesperada como para aturdirse. Así que cogió un lápiz (más bien un trozo de madera del barco naufragado) y escribió lo bueno y malo de su situación.

Malo

Bueno

He ido a parar a una isla y no tengo esperanza de salir de ella

Pero estoy vivo y no me he ahogado como los otros compañeros

He sido escogido entre todas las personas para sufrir una gran infelicidad

Pero he sido escogido entre toda la tripulación para librarme de la muerte

No tengo ropa para vestirme

Pero estoy en una tierra cálida, donde no podría llevar ropa aunque tuviera

¿Se engañaba a sí mismo al pintar de color de rosa su situación? No, porque las dos caras son ciertas. La cuestión es con qué cara lo miramos, y normalmente nos es más útil ver las cosas de manera optimista. Decidirse por la botella medio llena es uno de los remedios más efectivos que hay contra el abatimiento.

La terapia psicológica proporciona ayuda para aprender a reorientar nuestra manera de pensar. Esto puede ser muy útil cuando los modelos de pensamiento negativos ya están muy arraigados a causa de una larga fase de abatimiento. Pero para el uso cotidiano generalmente uno mismo también puede ponerlo en práctica.

¿Cómo abrir los ojos?

Cuando sufrimos abatimiento, nos cae encima una avalancha de pensamientos negativos. A menudo ya estamos tan acostumbrados a estas cadenas de pensamientos que son muy rápidas, casi como un reflejo. Por lo tanto, lo primero que tenemos que hacer es darnos cuenta de están ahí. Tal como hizo Robinson es especialmente efectivo escribir todos nuestros temores y pensamientos negativos en un papel. Nos será mucho más fácil, comprender y comprobar nuestras suposiciones negativas, al verlas por escrito que cuando nos rondan por la cabeza. Lo ideal es escribir estos pensamientos en el mismo momento en que nos damos cuenta. A continuación va bien apuntar lo que contrarresta nuestros temores y pensamientos negativos.

Un ejemplo que suelo poner a mis pacientes es: Nuestro hijo adolescente ha salido de fiesta y ya han pasado tres horas de retraso de su hora límite. No nos ha llamado ni avisado, y al llamar a su móvil está apagado. Pensamientos negativos que podrían pasarnos por la cabeza son: “le puede haber pasado algo”, “tal vez se ha hecho daño y no puede avisarme”, etc.  En este caso otro tipo de pensamientos más positivos o realistas que también podrían haber sucedido serían: “se lo está pasando bien y no se ha dado cuenta de la hora” “tenía ganas de quedarse un rato más y se ha quedado sin batería o no tiene cobertura “, etc.

Nadie debe avergonzarse de tener que apuntar de aquí en adelante sus pensamientos “negativos”. Escribir es sólo una ayuda inicial, al igual que lo son las ruedas supletorias en las bicicletas infantiles. Pronto el control sobre las sensaciones y los pensamientos negativos se convierte en un hábito y somos capaces de dominarlos a los pocos segundos. En la misma medida que aumenta esta habilidad, disminuye también su presencia. Si aun así uno ve que le es muy difícil hacerlo solo, puede contactar con nosotros y le ayudaremos a ver el vaso más lleno o ¡a motivarle para ir a buscar más agua!

Articulo publicado por BenSalut en Circ de Tarragona

La reimpronta

Me gustaría explicar brevemente en qué consiste la reimpronta, una terapia modificadora elaborada por Robert Dilts y que utilizo mucho en mi terapia con PNL e Hipnosis Clínica.

 ¿Qué son y cómo se producen las improntas?

Una impronta es un acontecimiento pasado significativo a partir del cual se formó una creencia o un conjunto de creencias. Todas las formas de curación, ya sea física o psicológica, reconocen el hecho de que los comportamientos actuales con frecuencia han sido creados o configurados por comportamientos y sucesos pasados. Para nosotros lo más importante de las experiencias pasadas no es el contenido de lo que ocurrió, sino la impresión o creencia que la persona se formó a partir de esa experiencia.

El concepto de iLorenzmpronta procede de Konrad Lorenz, que estudió el comportamiento de las crías de pato cuando salían del cascarón. Lorenz descubrió que los patitos recibían una impronta de la figura materna durante el primer día (o primeros días) de vida. Para ello se fijaban en el movimiento, de manera que si algo se movía a su lado en cuanto salían del cascarón, los patitos lo seguían y ese algo «se convertía» en su madre. Lorenz, por ejemplo, se movía, y los patitos lo seguían. También descubrió que si más tarde los reunía con su verdadera madre, los patitos no le hacían ningún caso y seguían pendientes de él.

Konrad Lorenz y sus colegas creían que las improntas se establecían en ciertos periodos neurológicamente críticos, y que una vez pasado el periodo crítico, lo que quedaba «impreso», fuera lo que fuese, era permanente y no susceptible de cambio.

Timothy Leary investigó el fenómeno de impronta en los seres humanos. Partiendo de la base de que el sistema nervioso humano es más refinado que el de los patos y otros animales, determinó que, en las condiciones adecuadas, se podía acceder a los contenidos que se habían improntado en anteriores periodos críticos y se los podía reprogramar o reimprontar.

Leary también identificó diversos periodos críticos significativos en el desarrollo de los seres humanos. Las improntas establecidas durante tales periodos determinaban creencias profundas que configuraban la personalidad y la inteligencia del individuo, determinando creencias sobre la supervivencia biológica, el bienestar y los apegos emocionales, la destreza intelectual, el papel social y la apreciación.

Las improntas pueden ser experiencias significativas «positivas», que conducen a creencias útiles, o bien experiencias traumáticas o problemáticas que conducen a creencias limitadoras. Es típico, pero no siempre ocurre, que impliquen la incorporación inconsciente de un «modelo de rol» de otra persona significativa (por ejemplo, los padres, hermanos, abuelos…). En el momento en que los patitos salían del huevo no decían: «Caramba, esta madre me parece muy rara; más vale que me asegure bien»; su cerebro probablemente decía: «Así es cómo son las madres». Los seres humanos hacen el “mismo” tipo de cosas.

Adoptar el punto de vista de otro y tomarlo como modelo

Los niños se hallan en una intensa relación dinámica con sus padres, en el curso de la cual improntan (internalizan) algunas de sus creencias y pautas de comportamiento y las asumen como propias. Las improntas no son necesariamente lógicas. Se trata de una cosa intuitiva, que ocurre típicamente en los periodos críticos del desarrollo.

ejemplo de los padres a los hijosEn la infancia, la mayoría de nosotros carece de un auténtico sentido de la propia identidad, de manera que fingimos ser otra persona y con frecuencia copiamos nuestro «modelo de rol» con todas sus características.

Lo que es usted como adulto depende en muchos aspectos de la incorporación de los modelos adultos con los que se crió. Su modelo de persona adulta posee las características de aquellos otros que fueron significativos en su pasado personal, características que se consolidan en tempranas maneras de creer y de comportarse que convirtió en parte de su ser a una temprana edad. Estas creencias y pautas de comportamiento emergen cuando llega a cierta edad y deja de ser un niño; por eso es tan importante, en el proceso de Reimpronta, tratar con las otras personas implicadas además de con el «yo» más joven.Imitando a papa

Una vez trabajé con una mujer que quería hacer más ejercicio y estar en forma. Cuando empezamos a acercamos al cambio que ella deseaba, presentó una reacción muy fuerte. «¿Qué la detiene?», le pregunté, y me contestó: «Si hiciera este cambio, me gustaría de veras a mí misma». Eso no me pareció nada malo, así que le pregunté en qué sentido representaría un problema. La mujer me dijo: «Si me gusto a mí misma, pierdo a las personas que me importan». Le pregunté que de dónde venía eso y resultó que había precedentes en la historia de su familia.

Cuando otros miembros de su familia hacían algo bueno para ellos, su pareja se sentía amenazada y no podía afrontarlo. Entonces se rompía la relación. Cuando mi cliente contemplaba su futuro, el hecho de estar haciendo algo bueno para ella misma le producía una mala sensación, una sensación relacionada con algo perteneciente al pasado de otra persona que le había servido como «modelo de rol». De manera que es posible tener poderosas creencias limitadoras que resultan de imaginarse lo que sería estar en el lugar de otra persona.

La reimpronta en terapia 

El proceso de reimpronta envuelve que uno pueda localizar eventos o periodos de tiempo de su vida relacionados con su síntoma actual. Revisitamos determinados funcionamientos, estados o tensiones que hemos vivido desde otra perspectiva. Lo que nos hace sufrir son las grabaciones que tenemos, no la realidad en sí.

nuevo-hermanitoAl externalizar estos eventos es mucho más fácil poder verlos desde fuera, reflexionar y reevaluar las creencias que uno se ha formado a partir de ahí. El resultado son nuevos conocimientos y entendimientos, llegando a crear conexiones con los recursos que fueron necesarios pero no estaban disponibles por las propias circunstancias. Uno no está buscando una solución a un evento del pasado, sino más bien una integración de las etapas de la vida, actualizar nuestras creencias y el sentido de identidad con respecto al sistema de relaciones que hemos tenido con personas significativas.

Nuestra manera de pensar nos roba mucha energía vital. Una buena manera de darse cuenta, es estar atento a las tensiones del cuerpo. Si hay alguna tensión hay algún aprendizaje limitado, limitador, y limitante. En algún lugar de la vida he aprendido a funcionar así. ¿Cuál es el resultado de este trabajo? Que puedas reapropiarte de ti mismo. Porque hasta ahora uno esta con su energía vital en las manos de pensamientos que ha aprendido sobre si mismo. Por ejemplo, si se parte del presupuesto de que soy débil, ¿cómo voy a manejarme con el otro?

¡Ya estamos de vuelta!

Tal como dicen, elige un trabajo que te guste y no tendrás que trabajar ni un día de tu vida. Me encanta la responsabilidad de ayudaros a hacer de vuestros sueños una realidad.

psicoterapia

 “He encontrado el significado de mi vida ayudando a otros a encontrar en su vida un significado”

Victor Frankl

No sueñes con ser “algo” en la vida, ya eres Todo.

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¡El emprendedor va en busca de más agua!

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El pesimista ve medio vaso vacío. El optimista ve medio vaso lleno. El emprendedor va en búsqueda de más agua

No importa si el vaso esta medio lleno o medio vació, porque tu presencia altera todo el orden de las cosas.

bensalut.com

¿Quieres saber que significa tu firma?

Aunque para analizarla hay que tener en cuenta también como es nuestra escritura, aquí tenéis algunos aspectos generales de interpretación.

http://youtu.be/ENhcG3PuMX8