Ódiame o ámame, ambas están a mi favor.

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Si me amas, siempre voy a estar en tu corazón, si me odias, siempre voy a estar en tu mente. William Shakespeare

Si estás atravesando un mal momento

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sigue caminando, lo malo es el momento, no tú.
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La gota que colmo el vaso

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Tendríamos que dejar de echarle la culpa a la gota que colmó el vaso, y hacernos cargo de la comodidad con la que nos sentamos a esperar a que se llenara.

El secreto para tomar buenas decisiones

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¿Qué impacto tendrá esta decisión en los próximos 10 minutos?
¿Y dentro de 10 meses?
¿Y de 10 años?
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No te estoy diciendo que será fácil…

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…Te estoy diciendo que valdrá la pena

Todos somos genios

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…pero si juzgas a un pez por su habilidad para trepar árboles, vivirá toda su vida pensando que es un inútil.

Para ser fuerte…

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no hace falta levantar mucho peso, con levantar el tuyo, cada vez que caigas, será suficiente.

¿Vemos el vaso medio vacío o medio lleno? ¿Somos optimistas o pesimistas?

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Los optimistas insisten en que vivimos en el mejor de los mundos, mientras que a los pesimistas les preocupa que pueda ser así. Los optimistas se fijan en el lado hermoso o brillante de las cosas y consideran que cada derrota no es más que un retroceso temporal. Cuando se enfrentan a un mala situación, la perciben como un desafío y trabajan muchísimo para darle la vuelta. Esperan un futuro mejor y creen que pueden tener éxito en lo que se propongan hacer. Además, perciben a los otros como si éstos tuvieran una opinión positiva sobre ellos.

Esta clase de actitud hacia la vida conlleva que los optimistas sean, por definición, más felices que los pesimistas. Y ese optimismo da su fruto: las personas que piensan positivamente es más probable que hagan que les sucedan cosas positivas; se enfrentan con más éxito a los acontecimientos estresantes; disfrutan de una buena salud (son menos vulnerables a la enfermedad) y tienen más éxito. Y lo que es más, su optimismo es contagioso. El pensamiento positivo de una persona suscita pensamientos positivos en otras.

Por el contrario, los pesimistas descalifican lo positivo, ya que lo ven todo a través de un filtro negativo. Lamentablemente, ese pesimismo acostumbra a ser, con frecuencia, una profecía que se cumple a sí misma. Para aumentar aún más los efectos negativos, los pesimistas pueden desalentar a los demás con su actitud negativa, con lo que refuerzan su estado mental negativo. Mientras que los optimistas se crean su propio cielo y disfrutan del viaje, lo pesimistas son los arquitectos de su propio infierno, adoptando el papel de torturador. Como creen que los malos acontecimientos son inevitables y duraderos, abandonan la esperanza con facilidad. Experimentan una falta de eficacia para cambiar el curso de los acontecimientos de sus vidas.

No hay duda de que cualquier perspectiva hacia la vida necesita equilibrio. Un exceso de optimismo (sí, existe una cosa así) conduce a que uno se engañe a sí mismo y a actuar de una forma destinada al fracaso, mientras que un pesimismo excesivo conduce a la parálisis. Si vamos a involucrarnos en una toma de decisiones eficaz, necesitamos tener la capacidad de distinguir entre las cosas que podemos controlar y las que no, una distinción que un optimismo saludable intensifica.

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Todo en esta vida es temporal

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Si las cosas van bien, disfrútalas, porque no durarán para siempre. Y si van mal, no te preocupes, tampoco durarán para siempre.

Soy quién decido ser

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Razones…

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Que no exista una buena razón para quedarse, es una buena razón para marcharse

No vemos las cosas tal como son, sino tal como somos

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No existe una única manera de interpretar algo, el reto esta en ampliar tu punto de vista.

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Un día despertarás…

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…y ya no habrá más tiempo para hacer las cosas que siempre has querido hacer. Hazlas ahora.  bensalut.com

No te quejes de las cosas que no estás dispuesto a cambiar

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¿Qué pasará si empiezas a ser tú?

Todos tenemos una historia, creemos que es así y que no la vamos a cambiar. Pero hay que apreciar que nuestra historia es tan solo una inducción hipnótica. Su principal intención es apartarte de tu conexión contigo mismo. No es una angustia que debe destrozarse, es una presencia humana que necesita volver a ser conectada. Esto es lo que clásicamente se ha llamado mecanismos de defensa. La persona aprende que no es seguro ser tal y cómo es. Si traigo mi espíritu directamente al mundo, me van a hacer daño, me van a encasillar, se van a reír de mí. Así que mejor desarrollo una máscara que pueda distraer la atención de los demás. Y eso funciona hasta que empieza a romperse. El síntoma representa un fallo en la capacidad de utilizar esa defensa maravillosa.  Hay que enfatizar que estas personas, realmente son los más afortunados, esos que ya no pueden esconderse. Por supuesto uno siente terror, pánico, miedo “¿qué pasara si ya no puedo esconderme?”; Muy buena pregunta, vamos a explorarlo; ¿Qué pasará si traes tu alma directamente al mundo? ¿Qué pasará si empiezas a ser tú?

La primera vez que viviste esa experiencia, no tenías los recursos para permanecer en contacto contigo mismo, te faltaba información, te faltaba entendimiento, te faltaba esa segunda piel. Ese apoyo necesario para que tu esencia, pudiera estar presente en el mundo. Te sentiste amenazado y te caíste, entonces te encerraste en términos de tu ego. Te presentabas cómo te gustaría ser, en vez de como eras en realidad. Curiosamente eso, te alejaba todavía más de esa conexión contigo mismo. Puede que hasta tal vez, te llegaste a sentir cómodo con ello, dijiste; “No es tan malo. Puedo llevar una vida normal”. Puedo hacer un trabajo que odio, llegar a casa, ver la tele, tomarme unas cervecitas, dormirme, levantarme y volver a empezar. ¿No es maravilloso llevar una vida normal?

Algunas personas pueden hacerlo, pueden dormirse y permanecer dormidas, otras no. Joseph Campbell dijo; “A veces subimos la escalera hasta arriba, solo para descubrir, que la hemos colocado contra la pared equivocada”. La pared de las expectativas de los demás.

Llegas arriba y dices; “¡Vaya! no estoy contento, he llegado, he hecho todo lo que tenía que hacer, he intentado ser un buen chico, he seguido todas las reglas, estoy arriba del todo y no soy feliz. ¿Qué pasa?”. Ahí decimos que es bueno dar unos momentos de dignidad a esas personas, unos momentos hasta que ellos mismos puedan decir; “bajo enseguida”.

Baja de la escalera. Esto es lo que intentamos hacer en terapia. Cambiar de ser hipnotizados por la historia para ver si podemos sentir que hay algo más básico. Con ello volvemos a nuestra conexión, a ese contacto primario con uno mismo. Una conexión más profunda que nuestros aprendizajes, es como estar en casa. Es lo que soy. Entonces si viene alguien y te dice; “tú eres raro”, contesta; “gracias a dios, por fin alguien lo reconoce”. Tenemos que ser nosotros mismos, no estar encajando en las expectativas de los demás para que me quieran. Los beneficios es que tu capacidad para amar, para la felicidad, para la productividad, para el buen humor… aumenta muchísimo.

Artículo publicado por BenSalut en Circ de Tarragona

Toda aventura empieza con un SÍ

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Volver a empezar. ¡Disfruta!

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Todos tenemos dos vidas. La segunda empieza cuando nos damos cuenta de que sólo tenemos una.   bensalut.com