Psicólogo en Reus

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Quien no sana su propia historia, está condenado a repetirla.
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El mal tiempo no existe

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El mal tiempo no existe, lo que pasa es que a veces no llevamos la ropa adecuada. bensalut.com

Un día llegué a cierto punto del camino y lo supe

fortalezas.jpgSoy más fuerte de lo que imaginaba

Psicólogo en Reus

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La gota que colmo el vaso

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Tendríamos que dejar de echarle la culpa a la gota que colmó el vaso, y hacernos cargo de la comodidad con la que nos sentamos a esperar a que se llenara.

El que se entrega por completo…

 

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jamás regresa entero.

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¿Qué haces cuando te tratan mal?

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 Me trato bien, y me voy.

La caja dorada

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Hace ya un tiempo, un hombre castigo a su pequeña por desperdiciar un papel que tenían guardado para ocasiones especiales. La familia no pasaba por una buena situación económica, por lo que le molesto verla envolver una caja sin sentido y más con ese papel especial, tenía que aprender la importancia del dinero.

A la mañana siguiente la niña le llevó la caja envuelta a su padre y le dijo: “Esto es para ti papi”. En ese momento, el padre se sintió avergonzado de no entender a su pequeña, pero al abrir la caja y verla vacía, volvió a explotar y le gritó de nuevo: “¿No sabes que cuando das un regalo a alguien se supone que debe haber algo dentro?”. La niña le miró triste y dijo: “No está vacía. Yo soplé un montón de besos dentro de la caja, todos para ti papi”. El padre se sintió muy mal por su reacción y abrazo a su pequeña pidiéndole perdón.

Se ha dicho que el hombre guardó esa caja por años al lado de su cama y siempre que se sentía triste cogía un beso de la caja y recordaba cuánto amor ella había puesto allí y cuánto amor les unía.

Queridos padres…

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Cuando sus hijos los vean discutiendo, asegúrense que también los vean reconciliándose.

Cada órgano dañado responde a un sentimiento

La medicina actual ya reconoce la relación directa entre las emociones y la salud o la enfermedad. Durando mucho tiempo han esta observando en personas bajo unas idénticas condiciones (físicas, genéticas, medioambientales…) unas se enfermaban y otros no. Finalmente han podido demostrar que los factores psicológicos y sociales están directamente relacionados con la capacidad de desarrollar enfermedades, de superarlas, o de paliar los síntomas.

Nuestras emociones vienen desencadenadas por pensamientos, conscientes o inconscientes. Si percibo alguna amenaza, real o irreal, se desencadena el miedo. Los ojos se abren, se suspende la respiración y la digestión, y en el caso de una emoción muy fuerte hasta se pueden aflojar los esfínteres. Y esto son solamente reacciones inmediatas, sin hablar de los efectos a largo plazo.

El problema es que la mayoría de situaciones que percibimos como peligrosas, no son auténticas amenazas a nuestra propia supervivencia, son miedos irreales o como mínimo improbables (¿y si me quedo sin trabajo? ¿qué será de mí?…). Pero nuestro cerebro no distingue entre lo real y lo imaginario. Si cree en una idea, en un pensamiento, reacciona del mismo modo, enviando las mismas órdenes a nuestro cuerpo, tanto si es real cómo si no.

Aquí es dónde la terapia psicológica potenciada con hipnosis puede ayudarnos no solo a mejorar nuestras emociones, sino también la salud de nuestro cuerpo, y porque no, de nuestro espíritu. Os adjunto la interesante entrevista de la Vanguardia a Christian Flèche, psicoterapeuta, padre de la teoría de la descodificación biológica. 

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¿El cuerpo es nuestra herramienta de curación?

 Yo era enfermero en un hospital de Normandía y observe que pacientes con la misma enfermedad, tratamiento y doctor evolucionaban de manera muy diferente.

Bueno, cada uno es cada cual…

 Exacto, mi hipótesis es que las enfermedades son una metáfora de las necesidades físicas y emocionales de nuestro cuerpo. Cuando no hay una solución exterior a esa necesidad, hay una solución interior.

¿Eso es para usted la enfermedad?

 Sí, una solución de adaptación. Cada órgano del cuerpo quiere satisfacer su propia función, es decir, atrapar oxígeno, alimentos… Si el cuerpo quiere comer, pero en el exterior hay guerra y no lo consigue en un plazo razonable, se produce un shock.

¿Nace el conflicto?

 Sí, el inconsciente inventa una vía suplementaria de supervivencia: un síntoma, que es una solución o una tentativa de solución inconsciente e involuntaria a ese shock vivido. En ese caso, el miedo a morir de inanición atacaría el hígado.

Póngame otro ejemplo.

 Una persona que siempre tiene prisa puede desarrollar un nódulo en el tiroides, que envía más tiroxina y aumenta el metabolismo del cuerpo, eso la hará más rápida.

Pero tener prisa es psicológico.

 Todo lo que captamos a través de los cinco sentidos, de los captadores neurovegetativos que vienen del interior del cuerpo, lo que pensamos o imaginamos, se traduce en realidad biológica.

¿Y provoca un síntoma?

 Si no hay una solución concreta y consciente, sí. De manera que si escuchamos algo muy desagradable que nos afecta podemos tener acidez de estómago. Y hay algo muy importante que tener en cuenta.

Dígame.

 El cerebro no distingue entre lo real o lo imaginario. Un trozo de limón en la boca o la idea de un trozo de limón en la boca provocan la misma salivación. En función del sentimiento particular, el shock afecta a una zona precisa del cerebro, visible por el escáner, a un órgano y a una realidad energética.

¿Realidad energética?

 Somos una unidad compuesta de cuatro realidades inseparables: orgánica, cerebral, psíquica y energética. No hay ni una sola célula del cuerpo que escape al control del cerebro, y este no escapa al control del pensamiento, consciente o inconsciente; de manera que ni una célula del cuerpo escapa al psiquismo. Un shock siempre va acompañado de un sentimiento personal que repercute en los cuatro niveles biológicos.

¿Y es irreversible?

 Cuando encontramos la solución esos cuatro niveles sanan simultáneamente. Una paciente tenía dolor en el hombro. “¿Desde cuándo?”, le pregunté. “La primera vez estabas sola con mis hijos” “Si estas con tus hijos, no estás sola, ¿quién falta?” “Mi marido que nunca está, yo necesito estar arropada”. Cuando lo reconoció, el dolor desapareció.

A lo largo de un día no satisfacemos todas nuestras necesidades fundamentales.

Cuando no las satisfacemos, nace una emoción. Si esa emoción se libera en el exterior bajo una forma artística, a través de la palabra, el baile o los sueños… todo va bien. Cuando el acontecimiento no está expresado, queda impreso y el cuerpo será el último teatro de ese evento.

¿Todo conflicto provoca enfermedad?

 No, es necesario que sea dramático, imprevisto, vivido en soledad y sin solución. Cuando se dan estos cuatro criterios, el trauma se manifestará a través de la biología.

¿Distintas emociones corresponden a distintos órganos del cuerpo?

 Sí, todo lo que tiene que ver con la epidermis responde a conflictos de separación; el esqueleto, a una desvalorización; la vejiga corresponde a conflictos de territorio. Para las mujeres diestras, problemas en el seno y hombro izquierdos corresponden a problemas con los hijos y viceversa para las zurdas; los desajustes en el seno y hombro derechos corresponden para las diestras a problemas con la pareja y viceversa.

¿Estómago e intestino?

 No tener lo que se quiere y no poder digerir lo que se tiene corresponde al duodeno y estómago. El colon corresponde a un conflicto asqueroso, podrido. En el recto están los problemas de identidad: “No me respetan y me dejan de lado”. Los riñones es la pérdida de puntos de referencia. Los huesos: grave conflicto de desvalorización…

¿Lo adecuado para estar sano?

 Revalorizar las emociones, ser consciente de las emociones y expresarlas, es decir: bailar más a menudo. La gente está mucho tiempo en lo emocional pero son emociones procuradas: fútbol, cine… Un malestar compartido disminuye a la mitad, continúa compartiéndolo y acabará desapareciendo. Una felicidad compartida se multiplica por dos.

La ira y la violencia se expresan a sus anchas.

 Un hombre tiene miedo, el miedo produce rabia, y la descarga enfadándose con su mujer. Cuando estamos en contacto con la emoción auténtica, se transforma; cuando lo estamos con la emoción de superficie, no hay cambio. Si el hombre se dice: “Lo que tengo es miedo”, su miedo disminuye a la mitad. Hay que tomar conciencia de uno mismo.

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Fuente: La Vanguardia

Retírate dentro de ti mismo…

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…sobretodo cuándo necesites compañía.

El día que comprendí…

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…que lo único que me voy a llevar es lo que vivo, empecé a vivir lo que me quiero llevar.

La Salud Emocional ayuda a bajar de peso

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Si ninguna dieta te funciona, te cuesta mucho bajar de peso, o al bajar, subes rápidamente, entonces parece que lo que ahora necesitas es llegar al fondo del asunto. Cuando no encontramos remedio que nos ayude, ya sea a sanar o a bajar de peso, es que necesitamos considerar la raíz más profunda, origen del problema: las emociones.

Tu mundo emocional, influye poderosamente en tu cuerpo, que es como una esponja que absorbe y transforma tus emociones en tu estado de salud y en tus rasgos corporales. Según tus emociones, así se sentirá y se verá tu cuerpo.

Si tu cuerpo se siente dolorido, cansado, decaído… o lo ves poco energético, o muy delgado, es que, sin duda, hay una emoción ahí mezclada, de la cual se está alimentando dicha condición. El sobrepeso es una consecuencia de muchas cosas, pero su causa más profunda suele ser un mensaje emocional que por lo general, tiene que ver con la forma en la que uno reacciona a las distintas experiencias le suceden.

Cada persona, según su criterio y su forma de ver la vida, responde de una forma muy distinta a la realidad. Esta reacción depende de cómo fuimos educados y de nuestra particular forma de ser e interpretar las cosas. Así pues, si dos personas viven en una misma casa bajo las mismas circunstancias, no siempre las dos tendrán que reaccionar igual; Ante una misma situación, uno puede reaccionar con llanto, mientras el otro puede estar centrado. Cada uno interpreta de una forma única lo que sucede. Esta forma de reaccionar, diferente en cada persona, son las emociones que nuestro cuerpo vive, siente y experimenta, y que por ende, se muestran reflejados de alguna manera en el exterior.

¿Qué emociones provocan el Sobrepeso?

Muchas veces cuando una persona se siente insegura o amenazada por algo, empieza a generar una necesidad de protección. La persona siente que debe de estar a la defensiva, que tiene que esconderse o protegerse. En algunas personas, estas resistencias o inseguridades pueden derivar en un cuerpo muy rígido y no precisamente con sobrepeso; sin embargo, la diferencia entre aquellas de cuerpo rígido y aquellas con sobrepeso, podría ser la hipersensibilidad. En el sobrepeso o la gordura, la persona tiende a sobre-reaccionar ante las cosas que le suceden.

La ira acumulada es otra emoción que puede generar sobrepeso. La ira es el resultado de la inseguridad. No se expresa porque hay miedo a alguna reacción que no se desea, o quizá se expresa, pero no se siente comprendida, lo que ocasiona resentimiento o resistencia a perdonar. Cuando el enojo no es expresado o comprendido, la persona está constantemente a la defensiva, se protege.

La Dieta Emocional

Para llegar a comprender el mundo emocional, es necesario tener en cuenta sobre todo, que lo que sentimos no está ni mal ni bien, que todo lo que sentimos es una forma de adaptarnos a los que nos sucede, bajo nuestros mejores recursos y conocimientos. Si consideramos que lo que sentimos está mal, entonces será difícil que podamos hacer algo, pues estaremos rechazando una parte importante de nosotros mismos, que son nuestras emociones.

Una de las principales causas de la ira es estar esperando que algo o alguien se comporte como nosotros queremos o esperamos. En el fondo, la ira no es más que una especie de egoísmo, por creer que el otro debe de hacer, decir o pensar determinadas cosas. Si constantemente estamos esperando que el otro sea como queremos, entonces nos sentiremos muy inseguros.

Al igual que las dietas nutricionales, la dieta emocional consiste en desechar primero aquello que no sirve; en este caso una “depuración emocional”. Así pues, lo primero que hay que hacer es liberarse de todos esos pensamientos “tóxicos” que provocan que uno se mantenga en una postura de víctima o de inseguridad.

La fórmula clave es que, cada vez que te sientas agredido por algo o alguien, o que recuerdes algo del pasado que te hizo sentir muy enfadado, es necesario que empieces a dejar pasar las agresiones por alto y a no tomarlas como algo personal. Empezar a reconocer que ninguna persona tiene que hacer o decirte lo que tú esperas o quieres. Que nadie es responsable de tu felicidad (eso te corresponde a ti).

“Dejar pasar” significa que debes quitarle el poder de tu realización a los demás, retomándolo tú mismo. Así que, si te sientes muy enfadado por algo y no lo puedes expresar o te sientes incomprendido, empieza por decirte a ti mismo: “Estoy dispuesto a construir con responsabilidad, la vida que yo quiero”.

Los pensamientos que debes de empezar a “tomar” cada día y cada vez que te acuerdes, son aquellos que te inspiren seguridad y confianza en ti mismo. Por lo tanto, tendrás que evitar “pensamientos chatarra”, como la autocrítica o la autoexigencia severa, los cuales sólo te hacen sentir inseguro.

Permítete pensamientos que te den confianza y nutran tu corazón con fuerza y seguridad; esto hará que, poco a poco, empieces a ahondar más en aquellas cosas que te hacen sentir vulnerable e inseguro, y empieces a sacarlas de tu vida con una nueva comprensión. Si trabajas en tu confianza personal y te vas haciendo responsable de lo que sientes, es algo que se reflejará en tu cuerpo. Por supuesto, también hay que tener presente otros factores como una buena dieta alimenticia, ejercicio físico y hábitos saludables, que al fin y al cabo se traducen en una salud interior y exterior.

Desde BenSalut podemos ayudarte en todo este proceso para que vuelvas a conectar con tu Salud física, mental y emocional. Leer más en cómo adelgazar con hipnosis en Reus (Tarragona)

49 simples frases para calmar a un niño ansioso

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Todos los niños de una forma u otra sufren de ansiedad. A los padres nos gustaría proteger a los niños de estos momentos. El manejo de la ansiedad es una habilidad esencial que les servirá a medida que vayan creciendo. Estas 49 frases y sus descripciones fueron acuñadas por Renee Jain, magister en psicología positiva aplicada de la Universidad de Pennsylvania, para el sitio PsychCentral. En los momentos más tensos, intenta estas simples frases para ayudar a tus pequeños a identificar, aceptar y trabajar a través de sus momentos de ansiedad.

1. ¿Puedes dibujarlo?

Un dibujo, pintura o garabatos sobre un momento de ansiedad proporciona a los niños una salida a sus sentimientos cuando no pueden utilizar sus palabras.


2. “Te amo. Estás seguro”

Si se le informa que estará seguro porque es la persona que más amas es una poderosa afirmación. Recuerda, la ansiedad hace que tus niños se sientan como si sus mentes y cuerpos están en peligro. Repitiendo que están seguros puede calmar su sistema nervioso.


3. “Vamos a suponer que estamos inflando un globo gigante. Tomaremos una respiración profunda y soplaremos luego de contar hasta 5”

Si le dices a un niño que respire profundamente en medio de un ataque de pánico, es probable que escuches “¡No puedo!”. En su lugar, lo conviertes en un juego. Pretender inflar un globo, haciendo ruidos raros en el proceso. Tomar tres respiraciones profundas y que sopla hacia fuera en realidad quita estrés en el cuerpo y puede incluso conseguir algunas risitas en el proceso.


4. “Voy a decirte algo y quiero que lo digas exactamente como yo: ‘Yo puedo hacer esto’”. Repita 10 veces en volumen variable

Los corredores de maratón utilizan este truco todo el tiempo para conseguir pasar el punto de cansancio.


5. “¿Por qué crees que sucede?”

Esto puede servir especialmente para niños mayores que pueden explicar mejor el “por qué” de lo que sienten.


6. “¿Qué pasará después?”

Si tus hijos están ansiosos por un evento en particular ayudarlos a pensar lo que viene después del evento puede ayudar a hacer que la visión miope que causa la ansiedad pueda desaparecer. Ayuda a pensar que pueden avanzar.


7. “Somos un equipo imparable”

La separación es un potente desencadenante de ansiedad para los niños pequeños. Tranquilizarlos diciéndoles que van a trabajar juntos, incluso si no los podrán ver fisicamente puede ayudarlos.


8. Tener un grito de guerra: “¡Soy un guerrero ! ” “¡Soy imparable!” o “¡Ten cuidado mundo, porque allá voy!”

Por algo se suele hacer en muchos deportes. El acto físico de miedo se sustituye por endorfinas gracias a los gritos. También puede ser algo divertido .


9. “Si lo que sientes es un monstruo, ¿qué aspecto tendría?”

Darle a la ansiedad una caracterización significa tomar un sentimiento confuso y hacerlo concreto y palpable. Una vez que los niños le dan una caracterización a su preocupación, pueden hablar de ello.


10. “No puedo esperar a que _____”

La emoción de un momento futuro puede ser contagioso.


11. “Vamos a poner tu preocupación aquí, mientras  tanto_____ (escuchamos tu canción favorita, corremos alrededor de la cuadra, leemos esta historia) . Luego vamos a recogerla”

Los que son propensos a la ansiedad a menudo se sienten como si tuvieran que llevar su ansiedad hasta que lo que les preocupa se ha terminado. Esto es especialmente difícil cuando tus hijos están preocupados por algo que no pueden cambiar en el futuro. Dejar a un lado la preocupación para hacer algo divertido puede ayudar a poner sus preocupaciones en perspectiva.


12. “Este sentimiento va a desaparecer. Vamos a ponernos cómodos hasta que lo haga”

El acto de encontrar una posición cómoda calma la mente y el cuerpo. Se ha demostrado que mantas ligeras y cómodas pueden reducir la ansiedad por el aumento de estímulos físicos leves.


13. “Vamos a aprender más sobre él”

Deja que tus niños exploren sus miedos haciéndote tantas preguntas como necesiten. Después de todo el conocimiento es poder.


14. “Contemos hasta _____”

Esta técnica de distracción no requiere preparación previa. Contar el número de personas que usan cargadores, el número de relojes, el número de niños o el número de sombreros en una habitación requiere de la observación y el pensamiento los cuales disminuirán la ansiedad que el niño siente.


15. “Necesito que me digas cuando hayan pasado 2 minutos”

El tiempo es una poderosa herramienta cuando los niños están ansiosos. Al observar un reloj o un reloj para el movimiento, el niño tiene un punto de enfoque distinto de lo que está sucediendo .


16. “Cierra los ojos. Imagínate esto…”

La visualización es una técnica poderosa utilizada para aliviar el dolor y la ansiedad. Guiar a tu hijo haciéndole imaginar un lugar cálido, seguro y feliz, donde se sienta cómodo puede ayudarlo. Si te está escuchando con atención, los síntomas físicos de la ansiedad se disiparán.


17. “Me da miedo / nervios/ ansias a veces demasiado. No es divertido”

La empatía puede ayudar en muchas situaciones. Incluso puede entablar una conversación con su hijo mayor acerca de cómo te sobrepusiste a la ansiedad.


18. “Vamos a hacer una lista de las cosas que nos calman”

La ansiedad puede secuestrar el cerebro lógico; realizar una lista mental con las habilidades que tu hijo ha utilizado para afrontarla puede ayudarlo. Cuando la necesidad se presenta, utilizar recursos de esta lista.


19. “No estás sólo en cómo te sientes”

Hacerle darse cuenta que todas las personas que puedan compartir sus miedos y ansiedades ayuda a tu hijo a entender que superar la ansiedad es algo universal.


20. “Dime que es lo peor que te podría suceder”

Una vez que se ha imaginado el peor resultado posible de la preocupación, hablar sobre la posibilidad de que esto suceda. A continuación, pídele a tu hijo que piense el mejor resultado posible. Por último, preguntarle por el resultado más probable. El objetivo de este ejercicio es ayudar al niño a pensar con mayor precisión cuando experimente ansiedad.


21. “La preocupación es útil, a veces”

Esto parece totalmente contrario a la intuición al decirle a un niño que ya está ansioso. Sin embargo señalando la razón por la cual la ansiedad es útil tranquiliza a los niños al hacerles entender que no hay algo malo con ellos.


22. “¿Qué te dice tu burbuja de pensamiento?”

Si tus hijos leen cómics y están familiarizados con las burbujas de pensamiento y para que sirven en una historia esto puede ayudarlos a abrirse. Al hablar de sus pensamientos desde afuera pueden tener una perspectiva de ellos.


23. “Vamos a buscar alguna evidencia”

La recopilación de pruebas para apoyar o refutar las razones por las que tu hijo tenga ansiedad ayuda a que vea si sus preocupaciones están basadas en hechos.


24. “Vamos a tener un debate”

Los niños más grandes gustan de este ejercicio porque tienen permiso para discutir con sus padres. Tener un debate estilo argumento y contrargumento sobre las razones de su ansiedad puede servir para aprender mucho acerca de su razonamiento.


25. “¿Cuál es la primera cosa para que tenemos que preocuparnos?”

La ansiedad a menudo hace una montaña de un grano de arena. Una de las estrategias más importantes para superar la ansiedad es romper la montaña de nuevo en pedazos manejables. Al hacer esto, nos damos cuenta de que toda la experiencia no está causando ansiedad sino que sólo una o dos piezas.


26. “Hagamos una lista de todas las personas que amas”

Se le acredita a Anais Nin esta cita: “La ansiedad es la mayor asesina del amor”. Si esta afirmación es cierta, entonces el amor es el mayor asesino de la ansiedad también. Mediante la recuperación de toda la gente que tu hijo ama y sus razones, el amor reemplazará la ansiedad.


27. “¿Recuerdas cuando …”

La competencia genera confianza. La confianza sofoca la ansiedad. Ayudando a tus niños a recordar un momento en que se sobrepusieron a la ansiedad les da sentimientos de competencia y con ello la confianza en sus capacidades.


28. “Ya estoy orgulloso de ti”

Hacerle saber que estás satisfecho con sus esfuerzos, sin importar el resultado, alivia la necesidad de hacer algo perfectamente, una fuente de estrés para muchos niños.


29. “Vamos a dar un paseo”

El ejercicio alivia la ansiedad durante varias horas al quemar el exceso de energía, aflojar la tensión muscular y mejorar el estado de ánimo. Si tus hijos no pueden dar un paseo en ese preciso momento, hacer que se hagan algo donde estén rebotar en una bola de yoga, saltar la cuerda o estirarse.


30. “Esperemos a que este pensamiento que te preocupa se vaya”

Pídele a tus niños que piensen que la ansiedad es tren que se ha detenido en “la estación de su cabeza”. En pocos minutos, al igual que todos los trenes, el pensamiento se irá a su siguiente destino.


31. “Voy a tomar una respiración profunda”

Modelar una estrategia calmante puede animar a tu hijo a sentirse reflejado en ti. Si tus hijos lo permiten, diles que sientan de cerca la respiración de tu pecho para que puedan sentir tu respiración rítmica y luego te imiten.


32. “¿Cómo puedo ayudarte?”

Deja que tus hijos guíen la situación y te indiquen cuál es la estrategia que pueda ayudarlos.


33. “Este sentimiento se va a pasar”

A menudo, los niños sienten que su ansiedad nunca se acabará. En lugar de apagar, evitar o eliminar la preocupación, recordarles que el alivio está en camino.


34. “Vamos a apretar esta bola de tensión juntos”

Cuando tus hijos dirigen su ansiedad a un bola de la tensión sentirán un alivio emocional. Comprar una pelota, mantener un puñado de plastilina cerca o hacer tu propia bola de tensión casera llenando un globo con harina o arroz.


35. “Veo que “Pepito” se preocupa de nuevo. Enseñémosle a Pepito que no hay que preocuparse”

Crea un personaje para representar la preocupación, como “Pepito el preocupado”. Dígale a su hijo que Pepito se preocupó y que hay que enseñarle algunas habilidades para afrontarlo.


36. “Yo sé que esto es difícil”

Reconoce que la situación es difícil. Tu validación muestra a tus hijos que los respetas.


37. “Tengo a tu amigo oloroso aquí”

Algo con olor como un collar o difusor de fragancia puede calmar la ansiedad, especialmente cuando tenga olor a lavanda, salvia, manzanilla, sándalo o jazmín.


38. “Cuéntame de que se trata”

Sin interrumpir, escucha a tus hijos hablar sobre lo que les preocupa. Hablando de ello puede darle tiempo a tus niños para procesar sus pensamientos y llegar a una solución que les funcione.


39. “¡Eres muy valiente!”

Reafirmar la capacidad de los niños para manejar una situación les da la posibilidad de tener éxito.


40. “¿Qué estrategia para calmarte deseas utilizar en este momento?”

Debido a que cada situación de ansiedad es diferente, dale la oportunidad a tus hijos de elegir la estrategia calmante que desean utilizar.


41. “Vamos a salir de esto juntos”

Apoyar a tus hijos con tu presencia y compromiso puede darles la posibilidad de perseverar hasta que la situación de miedo haya terminado.


42. “¿Qué más sabes acerca de (cosa que le da miedo)?”

Cuando tu hijo se enfrenta a una constante ansiedad, pregúntale acerca de ello cuando esté calmado. Que lea libros sobre lo que lo asuste y aprenda lo más posible sobre el tema. Cuando la ansiedad regrese, dile a tu hijo que recuerde lo que haya aprendido. Este paso elimina lo que alimenta al miedo y empodera a tu hijo.


43. “Vamos a tu lugar feliz”

La visualización es una herramienta eficaz contra la ansiedad.


44. “¿Qué necesitas de mí?”

Pregúntale a tu hijo qué es lo qué necesita. Podría ser un abrazo, espacio o una solución.


45. “Si tu sensación tuviera un color, ¿cuál sería?”

Pedirle a otra persona que describa lo que siente cuando tiene ansiedad es difícil. Pero pedirle que identifiquen sus sentimientos con con un color les da la oportunidad comparar cómo se sienten con algo simple. Luego es importante preguntar por qué se eligió tal color.


46.  ”Deja que te abrace”

Dale a tus hijos un abrazo frontal, un abrazo desde atrás o deja que se sienten en tu regazo. El contacto físico proporciona una oportunidad para que tus hijo se relajen y se sientan seguros.


47. “¿Recuerdas cuando hiciste XYZ?”

Recordarle a tu hijo de un éxito en el pasado le animará a perseverar en esta situación.


48. “Ayúdame a mover este muro”

El trabajo duro, como empujar una pared, alivia la tensión y las emociones.


49.  “Vamos a escribir una nueva historia”

Tus niños han escrito una historia en su mente acerca de cómo el futuro va a resultar. Este futuro les hace sentir ansiosos. Aceptar su historia y luego pedirles que le agreguen líneas a esta trama y que el final de la historia sea diferente.

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Fuente: Upsocl