¿Lo que piensas es verdad?

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… es error en otro

La vida es aquello que uno recuerda

la_vida_es_como_uno_la_recuerda.jpgLa vida no es la que uno vivió, sino la que uno recuerda, y cómo la recuerda para contarla.

Razón vs Corazón

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Si vas a inventar algo…

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… que sea un final feliz.

No vemos las cosas tal como son, sino tal como somos

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No existe una única manera de interpretar algo, el reto esta en ampliar tu punto de vista.

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No se trata de que las cosas cambien, si no de que cambie nuestra forma de percibirlas

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El verdadero viaje de autodescubrimiento, no consiste en buscar nuevas tierras, sino en mirar con nuevos ojos.
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¿En qué lado quieres vivir?

Optimismo

Elige el lado feliz de la vida

Cada vez que encuentras algo de humor en una situación difícil…

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…Has ganado.

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Tu felicidad depende de…

¿En qué situación os sentiríais mejor?, ¿si ganáis la lotería o si, cosa que esperemos que no pase nunca, acabáis condenados a una silla de ruedas por culpa de un accidente?

Seguramente, preferiríais la vida de millonario; casi todo el mundo se decide por eso. Algunos encuestados, incluso, declararon que después de un accidente se estimarían más morirse que quedarse parapléjicos. Pero, tal como han demostrado unos científicos norteamericanos, con sentimientos reales de los años posteriores al accidente, estas afirmaciones no son muy ciertas.

Hicieron preguntas sobre la satisfacción vital a quien efectivamente le había tocado la lotería y a víctimas de accidente. Este estudio se considera a estas alturas un clásico de la investigación social. Muestra cómo son de adaptables las personas, tanto a las cosas buenas como a las malas. Un premio millonario no eleva la sensación de bienestar para siempre, y con una paraplejia, la satisfacción de vivir baja menos de lo que se podría esperar.

Las primeras semanas después del acontecimiento los ganadores millonarios se sienten por las nubes, mientras que los parapléjicos se lamentan de su pérdida de movilidad. Pero después, todo parece como antes. Los nuevo-ricos no se sienten más bien que antes, desde que les es normal conducir un Porsche, en vez de un Seat. Ahora sueñan con un Ferrari.

Los que van con silla de ruedas, en cambio, se han resignado a depender de la ayuda externa. La mayoría, después de un tiempo de desfallecimiento, recupera casi completamente el antiguo estado de ánimo; su satisfacción no es, de media, muy menor a la de la gente sana. Tanto si son víctimas de accidentes como acertantes de la lotería, quien antes ya estaba satisfecho con su vida, también lo está ahora. Y los que se quejaban por todo, lo continúan haciendo.

Esto nos pasa todavía mucho más con transformaciones más pequeñas en las condiciones de vida. Cambiamos de trabajo porque creemos que el nuevo trabajo nos traerá más alegrías, nos trasladamos a una otra ciudad con la esperanza que nos sentiremos más bien. Y al final constatamos que nuestra vida resulta como antes.

No es que los cambios no sean importantes. Lo único que pasa es que a menudo sobrevaloramos el efecto que tendrán en nuestra satisfacción. Cómo nos adaptamos muy rápido, tanto a los cambios positivos, como a los negativos de la vida, las circunstancias externas tienen mucho menos efecto en nuestro bienestar de lo que nos pensamos.

Y es que cuando juzgamos nuestra vida, muy a menudo cometemos el error de confundir felicidad con alegría. ¿Y cuál es la diferencia? La alegría la vivimos en el mismo momento en que tenemos una experiencia, sólo se da en el presente. La felicidad es lo que guardamos en la cabeza; por lo tanto, se origina retrospectivamente.

Cuando alguien nos pregunta si estamos contentos con nuestro piso nuevo, muy probablemente recibirá una información sobre nuestra felicidad. Porque antes de responder, seguro que pasaremos revista a todos los momentos desde el traslado. En general, la gente que a menudo vive momentos de alegría, también suele ser feliz. Aunque se puede ser feliz y no estar contento. Y a la inversa, hay personas que experimentan alegría y a pesar de todo viven la infelicidad.

1426374_1433183510228792_353258713_nEstamos programados para querer siempre lo mejor que haya. Pero cuando lo tenemos, nos acostumbramos rápidamente. A pesar de todo, lo deseamos casi a cualquier precio. Un empleado a quien el jefe promete un aumento de sueldo, se alegra; pero está mucho menos entusiasmado cuando el aumento llega regularmente a su cuenta. Así pues, parece que lo más sensato es no poner nuestra felicidad en cosas externas. La felicidad es una tarea interior y sólo depende de un mismo.

“Las personas más felices no son las que obtienen lo mejor de todo, sino aquellas que sacan lo mejor de lo que tienen”

Articulo publicado por BenSalut en Circ de Tarragona

¿Cómo protegernos de los pensamientos y sentimientos negativos?

Imagino que recordaréis fácilmente un héroe de la literatura inglesa, Robinson Crusoe. Él ya nos enseñó a protegernos contra los pensamientos y sentimientos negativos. Cuando fue a parar a su isla, indefenso, sin compañeros, sin esperanza de que le salvaran, un sentimiento depresivo le oprimía con fuerza. Pero se dijo a sí mismo; ninguna situación no puede ser tan desesperada como para aturdirse. Así que cogió un lápiz (más bien un trozo de madera del barco naufragado) y escribió lo bueno y malo de su situación.

Malo

Bueno

He ido a parar a una isla y no tengo esperanza de salir de ella

Pero estoy vivo y no me he ahogado como los otros compañeros

He sido escogido entre todas las personas para sufrir una gran infelicidad

Pero he sido escogido entre toda la tripulación para librarme de la muerte

No tengo ropa para vestirme

Pero estoy en una tierra cálida, donde no podría llevar ropa aunque tuviera

¿Se engañaba a sí mismo al pintar de color de rosa su situación? No, porque las dos caras son ciertas. La cuestión es con qué cara lo miramos, y normalmente nos es más útil ver las cosas de manera optimista. Decidirse por la botella medio llena es uno de los remedios más efectivos que hay contra el abatimiento.

La terapia psicológica proporciona ayuda para aprender a reorientar nuestra manera de pensar. Esto puede ser muy útil cuando los modelos de pensamiento negativos ya están muy arraigados a causa de una larga fase de abatimiento. Pero para el uso cotidiano generalmente uno mismo también puede ponerlo en práctica.

¿Cómo abrir los ojos?

Cuando sufrimos abatimiento, nos cae encima una avalancha de pensamientos negativos. A menudo ya estamos tan acostumbrados a estas cadenas de pensamientos que son muy rápidas, casi como un reflejo. Por lo tanto, lo primero que tenemos que hacer es darnos cuenta de están ahí. Tal como hizo Robinson es especialmente efectivo escribir todos nuestros temores y pensamientos negativos en un papel. Nos será mucho más fácil, comprender y comprobar nuestras suposiciones negativas, al verlas por escrito que cuando nos rondan por la cabeza. Lo ideal es escribir estos pensamientos en el mismo momento en que nos damos cuenta. A continuación va bien apuntar lo que contrarresta nuestros temores y pensamientos negativos.

Un ejemplo que suelo poner a mis pacientes es: Nuestro hijo adolescente ha salido de fiesta y ya han pasado tres horas de retraso de su hora límite. No nos ha llamado ni avisado, y al llamar a su móvil está apagado. Pensamientos negativos que podrían pasarnos por la cabeza son: «le puede haber pasado algo», «tal vez se ha hecho daño y no puede avisarme», etc.  En este caso otro tipo de pensamientos más positivos o realistas que también podrían haber sucedido serían: «se lo está pasando bien y no se ha dado cuenta de la hora» «tenía ganas de quedarse un rato más y se ha quedado sin batería o no tiene cobertura «, etc.

Nadie debe avergonzarse de tener que apuntar de aquí en adelante sus pensamientos «negativos». Escribir es sólo una ayuda inicial, al igual que lo son las ruedas supletorias en las bicicletas infantiles. Pronto el control sobre las sensaciones y los pensamientos negativos se convierte en un hábito y somos capaces de dominarlos a los pocos segundos. En la misma medida que aumenta esta habilidad, disminuye también su presencia. Si aun así uno ve que le es muy difícil hacerlo solo, puede contactar con nosotros y le ayudaremos a ver el vaso más lleno o ¡a motivarle para ir a buscar más agua!

Articulo publicado por BenSalut en Circ de Tarragona